jueves, 7 de mayo de 2009

"No juzguéis a los que no son tan guapos, no sabéis lo que les ha pasado. O lo que os podría pasar a vosotros mismos"


"Es primavera y puedo volver a respirar por la nariz, ¿no es increíble?". Con este mensaje positivo, recogido en Cleveland.com, resumía este martes Connie Culp ante la prensa la forma en que ha encarado su nueva vida, después de haberse sometido al mayor trasplante de cara hasta la fecha.

Con el rostro desfigurado aún, pero pronto -según confían los médicos- capaz ya no sólo de respirar, sino también de comer, hablar o reír, Culp añadía: "No juzquéis a los que no son tan guapos como vosotros; no sabéis qué les ha pasado, o que os podría pasar a vosotros mismos".

Hace cinco años, en 2004, Connie Culp, que tiene ahora 46, recibió un disparo de su marido en pleno rostro, durante una discusión. Pudo salvar la vida, pero perdió la nariz, un ojo, la mandíbula superior y el labio superior, el paladar y los párpados inferiores. El marido se disparó después a sí mismo, sobrevivió (sólo se había causado heridas leves) y fue condenado posteriormente a siete años de cárcel.
Culp se sometió entonces a un complejo trasplante de cara, el mayor realizado hasta ahora. Se trata, además, del cuarto trasplante de estas características en todo el mundo y el primero en EE UU, según informó la clínica Cleveland, en Ohio, donde se ha llevado a cabo todo el proceso médico.

Después de cerca de 30 operaciones sin éxito, finalmente un equipo de once cirujanos logró recomponerle el 80% del rostro con tejidos de un donante anónimo. La operación, que se realizó el pasado mes de diciembre, duró cerca de 23 horas.
Tras haber abandonado el hospital el pasado 5 de febrero, Culp necesitará ahora un tratamiento especial durante al menos un año. La diferencia con otros trasplantados (de hígado, de corazón, de riñones) es que el resto de su cuerpo estaba sano.

Lo peor, no obstante, será tal vez volver a la vida diaria. Culp reconoció que algunas personas ya se han burlado de ella y la ha insultado. "Todo el mundo debería pensárselo dos veces antes de juzgar a alguien sólo porque tiene un aspecto diferente", dijo.
Uno de los psicólogos que la atienden, y según informa The New York Times, relató, por ejemplo, que, una vez, estando de compras, Culp pudo oír cómo una niña le decía a su madre: "Me habías dicho que los monstruos no existen, y ahí hay uno...". "No soy un monstruo -respondió ella-, sólo soy una persona a la que dispararon".

1 comentario:

Stanley Kowalski dijo...

Es terrible, pero creo que como sociedad no estamos preparados aún para ver casos así. Aunque no digamos nada, nuestra mirada lo dice todo.

BESOTES BONITA