domingo, 3 de mayo de 2009

La extraña muerte de BRANDON LEE.

Una de las muertes más impactantes del cine, para mí, fue la de Brandon Lee, el hijo del famoso Bruce Lee. Nunca llegué a saber con certeza lo que sucedió, pero hoy viendo un reportaje al fin lo he sabido. Y es que, nos creemos que podemos controlar nuestro futuro, que podemos hacer planes, pero la vida nos demuestra que no es así.

"En el momento de su propia muerte, Brandon se estaba convirtiendo en un actor con éxito, ganado por merito propio, alejándose de la sombra tan importante que representaba la imagen de su padre, que si bien obviamente no se puede descartar lo heredado, su carisma le abrió caminos habiendo logrado un nivel actoral excelente a pesar de su juventud y una habilidad marcial más que destacable.
Brandon estaba a punto de casarse con la escritora Eliza Hutton justamente después de la filmación de su última película, The Crow.
Algunos dicen que Brandon estaba tan obsesionado con la muerte, cuando se filmó “El Cuervo”, ya que su rodaje estuvo plagado de problemas, desde el comienzo.



El rodaje de la película fue un cúmulo de premonitorias desgracias: un electricista sufrió una descarga que le produjo graves quemaduras, uno de los publicistas tuvo un accidente de coche, un carpintero se clavó un destornillador en una mano y una repentina tormenta de inusitada violencia arrasó parte de los decorados exteriores.
Unos ven en esta colección de accidentes una maldición oriental. Otros opinan que hubo demasiadas negligencias durante el rodaje: "La productora quiso hacer una película de treinta millones de dólares gastando catorce", afirmó uno de los técnicos de la película. El personal era escaso e inexperto. El responsable del arma que resultó fatal era el jefe de atrezzo, un joven de ventiocho años sin experiencia en películas de esta complejidad. Además, la escasez de presupuesto hacía que se trabajase en jornadas de diez y doce horas seguidas, sin apenas descansos. El equipo estaba agotado y se rumorea que la cocaina circulaba a discreción por el plató para soportar el esfuerzo. Se había entrado en la recta final de un rodaje extraño. El ambiente tenebrista y oscuro que se quería imprimir a la acción hacía que se filmase casi siempre de noche y a menudo bajo una lluvia artificial que calaba a los actores. Tenía que rodarse una escena en la que uno de los criminales disparaba a Brandon y raptaba a su novia. Brandon se colocó una bolsa de tinte rojo en el abdomen, que él mismo haría estallar al detonar la pistola. La primera prueba fue satisfactoria, pero Brandon insistió en repetirla. En las pruebas no se suelen utilizar las armas de verdad, que se reservan para las tomas definitivas para evitar riesgos, pero no se tomó esa precaución y ese sólo fue el primero de una serie de errores en cadena. Para ganar tiempo, en vez de encargar balas especiales se compraron balas de verdad para que fuesen creibles en los primeros planos y se les quitó la pólvora.
Segundo error: solo los profesionales experimentados saben cómo hacerlo sin que queden restos. Tercer error: los encargados de efectos especiales explosionaron los detonadores, pero al encasquillarse la pistola no se dieron cuenta de que uno había quedado intacto. Al repetir la escena y el disparo, el detonador estalló con los restos de pólvora de una de las balas mal vaciadas y esta salió de la pistola con desafortunada precisión. Como estaba previsto, Brandon cayó aparatosamente y se continuó hasta el final de la escena. Solo entonces, cuando Lee no se levantó, se dieron cuenta de la tragedia. Falleció horas después en el Hospital de New Hanover. Era el 30/3/1993, sólo le quedaban ocho días para acabar el rodaje y dieciseis para casarse con su novia. El metraje de esta desgraciada toma fue quemado personalmente por el propio director Alex Proyas.
La película se rodó en Wilmington, Carolina del Norte, en los antiguos estudio de Carolco, ahora Screen Gems Studios, en la escena mortal para Brandon, cuentan que antes de rodarla le dijo a otro actor que debía recordar traer flores para su funeral, en la próxima escena.
Lejos de hundirse, el equipo de realización decidió terminar la película.Se retocó el guión y en los planos generales, un doble ejecutaba las cabriolas que debería haber realizado el hijo de Bruce Lee. Aún así, había tomas en las que la presencia de Brandon era imprescindible, por lo que se colocó digitalmente al doble la cabeza del actor en la sala de montaje. La sincronía entre la cabeza de Brandon y los movimientos del doble es tal que nadie es capaz de distinguir cuáles son las escenas retocadas. La imagen digital obraba el milagro: devolvía la vida a un actor muerto, algo extrañamente apropiado tratándose de una película que giraba en torno a una resurrección.
El nombre de Brandon Lee quedó indisolublemente unido al de "El Cuervo" y su trágica muerte le catapultó a la galería de mitos cinematográficos. Pero además, la muerte de Brandon reavivó los rumores sobre una oscura maldición que pesaba sobre los Lee, marcando un dramático paralelismo con la vida de su padre. Bruce Lee murió el 20/7/73 durante el rodaje de "Juego con la muerte". Una tarde se tomó un analgésico para el dolor de cabeza y entró en un coma del que ya no salió. La autópsia achacó la muerte a una alergia cerebral hacia un componente del calmante, pero lo extraño del diagnóstico acrecentó los rumores sobre la maldición que soportaban los varones de la familia Lee. El padre de Bruce ya le había advertido y por eso lo animó a que se marchase a los States lejos de unos dioses poco propicios. Otros hablaban de oscuras sociedades secretas chinas que no le perdonaban haber descubierto a los occidentales los secretos del kung-fu, y que lo asesinaron utilizando un veneno administrado en pequeñas dosis. Todavía hay quién afirma que la bala que mató a Brandon Lee no llegó a la pistola casualmente, e incluso alguien apunta que había un francotirador oculto que disparó en el momento en que se hacía la detonación falsa... tal y como sucedía en la última película de Bruce Lee, "Juego con la muerte", veinte años atrás".

2 comentarios:

Stanley Kowalski dijo...

Realmente no tenía idea de cómo había sucedido. Gracias por esta reseña, muy interesante.

BESOTES HERMOSA Y BUENA SEMANA!!

Stanley Kowalski dijo...

Gracias Anika, me alegra que te haya gustado mi chiste.

BESOTES