sábado, 28 de marzo de 2009

¡Que no os engañen!


¡Que no os engañen! Que no os engañe el cartel de esta película.

¿A que parece la típica película americana de risa? Esas películas de amor romántico en las que te ríes sin exceso y sales del cine diciendo; bueno, al menos he pasado un buen rato.
¡Pues no! Allá que íbamos Jessy y yo al cine, no había nada interesante pero nos apetecía comer palomitas en una salica tranquila, así que, dijimos: "pues, vamos a ver ésta, que tiene pinta de que al menos, nos vamos a reir".
Empezó muy bien, con toques de humor...la típica peli americana...Jennifer Aniston se conserva muy bien...Owen Wilson hace una interpretación que deja algo que desear...o será el papel que no le viene bien...el cachorrito es monísimo...y de repente se transforma todo en una especie de depresión con síntomas de anhedonia y apatía, niños que no dejan de nacer....padres cuarentones que sienten que la juventud se les acaba y un perro que se muere!
¡Pero por qué se tiene que morir el perro!¡¿He venido al cine a ver la agonía de un perro al que se le retuerce el estómago y tienen que sacrificarlo?!
(Y me acabo de dar cuenta que ya os he fastidiado el final, XD)

Resultado; y venga de lágrimas, encima de que estoy sensible me recuerdan y recrean uno de los momentos más dolorosos de mi vida; cuando tuvimos que sacrificar a mi Hoochi porque el cáncer lo convirtió en un zombie. Y encima no llevaba pañuelos...y venga llorar...y le pido pañuelos a Jessy y tampoco lleva...anda que....
Salí del cine con los ojos como tomates. La gente me miraba raro, normal...parecía que me había pegado una paliza el acomodador del cine.
¿Y para eso voy al cine?

2 comentarios:

Stanley Kowalski dijo...

La ví, lo único que me gustó es el perro.

BESOS

Allek dijo...

preciosos espacio...
pasa a dejarte un abrazo...