miércoles, 17 de septiembre de 2008

Tu cabeza está en otro lugar, entiendes que no eres el de siempre pero sigues igual, eso te cambió, aquello de lo que algún resquicio guardas, aquello que se guardó en una cajita de tu mente, ese secreto que callas para hacerte más fuerte.
Se esfumó, pero ahora sin saber por qué ha trastocado tu vida y todo anda patas arriba, la gente pregunta por qué de repente todo anda tan mal y no sabes qué contestar, te inventas algo y pones buena cara para no decir la verdad.

La ambición y la ilusión por las cosas no son las que eran, las ansias de superación se quedan pequeñitas pero te reinventarás, quizás mañana o algún día.

6 comentarios:

Carlos Labarta dijo...

Hum... Me suena al paso de la adolescencia a la madurez, con ese miedo al cambio que uno nota ya experimentado en la percepción de las cosas, con ese no aceptar que el modo infantil, vivo, total, ilusionante de conocer y quere, cambie tan radicalmente que nosea ya lo mismo... Es el sinsabor inevitable del momento de crisis, pero crisis por su sentido de cambio vital, por el que pasamos en edad adulta casi todos los días dela vida. Hay cajas que conviene siempre tener amano para abrir, contemplar y seguir llenando de una intimidad virginal... Lo precioso es conservar un poco de toda edad y seguir cumpliendo años, para saber luego, mejor, lo que merece la pena ser acaudalado en esa cajita... No tengas miedo! El vértigo que puedas sentir hoy, te ayudará a mantener siempre la perspectiva íntima que deseas conservar sobre la vida...

Anika dijo...

Mm...no, no es eso, creo que mi adolescencia se quedó atrás, aunque con 22 años aún queda por madurar, pero no me refería a eso.
Precisamente lo escribí abstractamente para que no se supiera de qué hablaba, para aclararte un poco pero sin decírtelo, hablo de un problema importante en mi vida, creo que el más importante. :)

Carlos Labarta dijo...

He vuelto a releerlo para extraer alguna conclusiónmás precisa... Mi impresión primera parece confirmarse pero trato de sacarle alguna interpretación más, de alguna expresión no observada antes, de algun sentimiento surgido en su lectura y veo también ese ocultamiento nuestro de a veces por guardar de nosotros lo que nos haría más débiles revelar... En eso andamos siempre todos, creyendo que nos hacemos más fuertes cuanto más capaces nos sentimos de saber ocultar nuestro Talón de Aquiles, en momentos en los que más puja por aflorar y evidenciarse...
Me quedo con esa esperanza final, que es en sí o parece ser una consciencia de que habrá oportunidad para la reinvención de uno mismo, para la recuperación o el alcance de un estado anhelado... Cualquiera que sea...
No me iré por ahora sin apuntar esa imagen de que hay cosas que nos ocurren que trastocan nuestra vida... Me parece crucial ese conocimiento.
Tengo el pleno convencimiento de que aquellos que son conscientes de su propio dolor y de sus causas, llevan medio camino recorrido para su superación... Y vuelvo a repetir, cualquiera que sea...
Espero que este nuevo abrazo te haga respirar hondo, te consuele brevemente y te haga pensar por un momento en que hay quien te acompaña sin importar lo que hubiera...
Ahi va el abrazo....!

Martu dijo...

jolines que bonito todo, me habeis emocionado entre los dos, sea lo que sea, siempre encontramos la luz al final de este camino incierto, sabes que estoy cerca para encenderte velas por si todo está apagado, el cuco y el gasolino van delante abriendo paso!(x si nos da miedecico)
un besito grande grande
te quiero pelusa

Anika dijo...

Muchas gracias por ese abrazo Carlos! Me reconforta mucho.
Sí, muchas veces nos creemos más fuertes si ocultamos nuestras debilidades, pero en este caso, no trato de ocultarlo (por ello lo escribo)pero tampoco de contarlo abiertamente aquí, no soy partidaria de las corazas eternas, no ayudan si no a malentender sentimientos y situaciones.
De nuevo gracias!
Martu gracias, sé que estás ahí.

Carlos Labarta dijo...

MARTU: dónde estás...? no puedo leer tu blog!
Preciosa sensibilidad la tuya... Si es que hay días, verdad?