miércoles, 24 de septiembre de 2008

"Siempre he querido matar al mayor número de gente posible"

Las víctimas de Matti Saari, el joven que este martes provocó una masacre en una escuela profesional finesa antes de suicidarse, son nueve estudiantes y un empleado del centro, probablemente un profesor, anunció hoy un portavoz de la policía en rueda de prensa.
El portavoz explicó que ocho de los estudiantes muertos son mujeres, al igual que la única herida de bala que sobrevivió a la masacre, tras la que el autor se disparó
un balazo en la cabeza que pocas horas después le causaría la muerte.
Según la reconstrucción provisional de los hechos, el asesino irrumpió en una aula donde se estaba celebrando un examen, disparó a discreción contra los presentes y se marchó tras provocar un incendio en la misma.
Cadáveres calcinados
Ese incendio causó graves quemaduras en varios de los cadáveres, lo que está dificultando las tareas de identificación de las víctimas, y pudo ocasionar la muerte por asfixia de alguno de los heridos en el tiroteo.
Más tarde, el asesino intentó suicidarse disparándose un tiro en la cabeza, aunque no lo consiguió y fue trasladado en estado crítico al Hospital Universitario de Tampere, donde falleció unas horas después.




La policía ha informado ya a los familiares de las víctimas, aunque la identificación oficial de los cadáveres puede retrasarse aún varios días. Según un portavoz policial, cuando se produjeron los hechos había unos 200 estudiantes en el centro, de los que unos veinte se encontraban en el aula donde se desencadenó el tiroteo.
La matanza pudo ser aún mayor, ya que unos cuantos jóvenes habían terminado el examen y se habían ido minutos antes de que llegara el asesino.
Fuentes de la investigación informaron de que Saari había dejado en el apartamento de estudiantes donde residía dos breves notas escritas a mano en las que daba a entender que había empezado a planear la matanza hace seis años.

"El contenido de las notas indica que odiaba a la humanidad y a la raza humana y que había empezado a planear esto en 2002", declaró a los medios de comunicación locales Jari Neulaniemi, el jefe de la investigación.
En uno de los mensajes manuscritos, Saari afirmaba que "la solución es Walther", en referencia a la marca de la pistola automática calibre 22 con la que cometió la matanza, una Walther P22.
En el otro, según la policía, escribió: "siempre he querido matar al mayor número de gente posible". EFE

3 comentarios:

Carlos Labarta dijo...

Es una auténtica monstruosidad...
Y un terrible fallo social no haber detectado estos problemas mucho antes, me refiero a no haber detectado que este monstruo podría haber representado un auténtico peligro, una amenaza, para la gente, como finalmente se confirmó.... Puff... Se me ponen los vellos como escarpias, y las escarpias como estacas... Que de cosas... Québarbaridad y qué atrocidad tan mayúscula...

Anika dijo...

Las escarpias como estacas? jajaja.
Sí, aunque a veces no es tan fácil detectar que una persona pueda derivar en tan semejante locura, te confías en que no crees que llegue tan lejos a pesar que sus conductas sean sospechosas.
Aún no sé por qué allí es legal que todo el mundo pueda tener un arma! Y que tan tranquilo haya podido meterla en el instituto

Carlos Labarta dijo...

Pelos que se ponen duros como escarpias, y erizados y tan duros estos como estacas de madera, férreos... Del pavor que me da todo esto...
Es lamentable... Pero sí, entiendo que sea imposible e imprevisible... Uno siempre tiende a pensar que las cosas nunca pueden desmadrarse tanto, y tiende a dar un voto de confianza, como dices, a pesar de ver indicios sospechosos en cualqueir cosa, y luego viene la sorpresa y el lamento... En fin, qué mundo este...