domingo, 23 de marzo de 2008

¿EL AMOR ES CIEGO?

El análisis de la actividad cerebral ha permitido constatar que el cerebro de hombres y mujeres funciona de manera diferente en cuanto al amor se refiere y que cuestiones como los diferentes niveles de apetencia sexual tienen una explicación científica, según ha explicado la neurobióloga Mara Dierssen, investigadora del Centro de Regulación Genómica de Barcelona.
"Se ha descubierto que existen diferencias, de manera que el hombre es más sexual, tiene un apetito sexual más constante, mientras que la mujer es más sensitiva". Incluso la infidelidad afecta de manera diferente a unas y otras especies.
La monogamia animal es genética y una simple manipulación de los genes puede hacer que los machos sean fieles.No obstante, un experimento llevado a cabo en ratones de montaña, caracterizados por su gran promiscuidad, ha permitido comprobar que la monogamia animal es genética y que una simple manipulación de los genes de estos animales puede hacer que los machos
El experimento, por el momento, no se ha efectuado en personas, aunque ha despertado un gran interés por el alcance que puede tener en las relaciones humanas, teniendo en cuenta que más del 15% de los españoles afirma haber sido infiel alguna vez en su vida, mientras que el 43% asegura haberlo deseado en algún momento.

El amor es "ciego". Las últimas investigaciones sobre el funcionamiento del cerebro han revelado también que las personas que están realmente enamoradas pierden la capacidad de criticar a sus parejas, es decir, se vuelven incapaces de ver sus defectos, lo que viene a confirmar aquel popular refrán que asegura que "el amor es ciego".
Al menos esto es lo que sucede en los casos de amor romántico o maternal, en los que se ha detectado que, ante determinados sentimientos, se activan las mismas regiones del cerebro.
Cuando nos enamoramos perdemos la capacidad de criticar a nuestra pareja, por lo que el amor es ciego.Lo más curioso del caso, sin embargo, es que, paralelamente a esta estimulación que se produce en las mismas regiones cerebrales, en ambos tipos de amor se "desactiva" la zona del cerebro encargada del juicio social y de la evaluación de las personas. Se suprime, por tanto, la capacidad de criticar a los seres queridos, una situación que se reproduce tanto en humanos como en animales.

El cerebro de hombres y mujeres funciona de manera diferente.Dice esta investigadora que cuando existe enamoramiento de verdad se dan, en mayor o en menor medida, una serie de circunstancias comunes, como la atracción física, el apetito sexual o el afecto y el apego duradero.
Estos sentimientos desencadenan en nuestro interior un conjunto de alteraciones químicas que generan sustancias como la dopamina, responsable de la sensación de atracción, o la serotonina, implicada en los pensamientos obsesivos.